lunes, 15 de abril de 2013

LOS SEÑORES DEL NARCO (RESEÑA)


Los señores del narco, obra escrita por Anabel Hernández y publicada por Grijalbo en 2010. Es un libro de investigación periodística a profundidad que se realiza durante cinco años, con resultados relevantes, debido a que la periodista usa expedientes judiciales y testimonios de quienes presenciaron los hechos (policías, militares, funcionarios del gobierno de Estados Unidos, sicarios, curas y gente involucrada en el narco), así como acceso al expediente de la fuga del Chapo, de quien se cuenta, logró salir con unos altos funcionarios, vestido de policía. El texto versa sobre las relaciones que hay entre los peligrosos grupos delictivos y las autoridades mexicanas. La reportera explica a detalle y con documentos oficiales cómo el Estado mexicano ha protegido y negociado con el narco en las últimas cuatro décadas.
            Anabel se adentra en esta investigación a partir de 2005, cuando el abogado Eduardo Sahagún la contacta para saber si le interesa la historia de su cliente, Luis Francisco Fernández Ruiz, ex subdirector del Penal de Puente Grande, Jalisco, quien fue procesado junto con 67 servidores públicos, cuando el 19 de enero de 2001 El Chapo se fugó del penal. Los acusaban de cohecho y haber participado en la evasión de Guzmán Loera. Posteriormente, la periodista conoce a un agente de la DEA en el hotel Nikko y él la convence de abordar el tema de Guzmán Loera y el narcotráfico para entender mejor la corrupción en México. El agente le confía que unos informantes de la DEA infiltrados en la organización de Ignacio Coronel Villarreal, le contaron que el Chapo salió después de pagar un soborno a la familia del presidente Fox, y que el acuerdo incluía protección del gobierno federal para él y su grupo: la organización del Pacífico.
            Igualmente, la periodista logró acceso a documentos desclasificados recientemente de la CIA y la DEA, sobre el caso Irán-contra, que resultó ser detonador para que los narcos se expandieran a niveles insospechados, dejando de ser simples sembradores de marihuana. Trabajó con copias de expedientes eliminados de la PGR sobre algunos dueños de los hangares en donde guardaban sus naves El Chapo, Amado Carrillo Fuentes y el Güero Palma, esos empresarios actualmente son propietarios de cadenas hoteleras, hospitales y periódicos.
            Asimismo, Hernández explica como la guerra contra el narco emprendida por Felipe Calderón fue una farsa, en donde la estrategia consistió en proteger al cártel de Sinaloa, quedando muy mal parado Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública Federal y su corrupto equipo.
            También detalla los motivos por los que el gobierno de Salinas de Gortari pidió la cabeza del Chapo, tras el asesinato del cardenal Posadas Ocampo, y del interrogatorio que se le hizo a éste en el avión en que fue trasladado, donde dijo los nombres de quienes, desde el gobierno, le brindaban protección a su grupo, esta declaración fue cambiada tras las amenazas de muerte que recibió. Guzmán Loera, aseguró en una segunda declaración, que el gobernador panista del estado de Baja California protegía a los Arellano Félix.
            Al mismo tiempo, especifica cómo se desempeñaban los principales capos de la droga de esa época, Ernesto Fonseca, Amado Carrillo, el Güero Palma, Pedro Avilés, Ángel Félix Gallardo y Caro Quintero. Más aún, nos describe cómo el asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena, cambiará la historia del narco en México, considerándose  uno de los peores errores de los capos.
            Nos relata el modo en que la CIA  participó en el traslado de droga para apoyar a la contra nicaragüense, mientras protegía tanto a cárteles mexicanos como colombianos, facilitándoles pistas y aviones para obtener dinero, en tanto financiaba a la guerrilla en la compra de armas y recursos, también nos habla del asesinato de Manuel Buendía quien al enterarse de que unas guerrillas son entrenadas en un rancho propiedad de Caro Quintero, le reporta toda la información a José Antonio Zorrilla Pérez, jefe de la (DFS) Dirección Federal de Seguridad buscando un consejo sobre cómo proceder, y sin embargo, encuentra la muerte.
            En otros asuntos, aborda cómo la CIA pone en funcionamiento una red llamada LITEMPO, por medio de la que se compraban servicios de funcionarios mexicanos a favor de los intereses norteamericanos, entre ellos estaban Díaz Ordaz y Luis Echeverría, el objetivo era detectar grupos subversivos y comunistas, desarticulándolos apoyándose en narcotraficantes del cártel de Guadalajara, por lo que ser guerrillero en México era más peligroso que ser narcotraficante. Años después, el dinero que pagaban los narcotraficantes al gobierno se fue transformando en soborno directo para los políticos y autoridades, por lo que el gobierno fue perdiendo poco a poco el mando sobre ellos, fueron los mismos jefes policiales los que les enseñaron cómo operar hasta convertirlos en notables capos. Esta unión orquestada por la CIA y narcos sudamericanos ocasionó que los capos mexicanos traficaran con cocaína, producto que por menos cantidad daba mayores utilidades.
            Para finalizar, el libro Los señores del narco, resulta ser un texto revelador y escalofriante, al mostrarnos qué tipo de seres gobiernan en la política y en las calles, dejándonos a los mexicanos expuestos a sus caprichos y violencia, también va más allá, porque la actual clase política que está en el poder, vive inmersa en ese sistema de corrupción y criminalidad, sin que se sienta un claro cambio de rumbo, lo que resulta desalentador, considerando las decenas de miles de muertos que han dejado como consecuencia de sus aberrantes decisiones.

1 comentario:

Anónimo dijo...

anabel hernandes me en canto tu libro de señor del narco espero que hagas otro sobre la captura del chapo guzman sere la primera en comprar lo que tengas mucho exito